viernes, 16 de septiembre de 2011

De caminos

Grieta, en MADERA by Jose Félix Méndez De Muela ®

     Me paro, descanso, y es que aún no he echado a caminar. Y aquí, veo el camino, quiero ver el destino a labrar:

     - ¿Es lo que imaginé? No lo sé, los sueños cambian de forma, y aunque obtengamos todo lo que una vez deseamos, no será eso, creeremos que era otra cosa, o que entonces, deseábamos menos de lo que podíamos aspirar. Nos engañamos, y mas que aspirar suspiramos, que lejano veo todo ya, y que cerca lo demás.


     Levanto la mirada del suelo, pues solo veo piedras, que yo mismo arrojé tiempo atrás. Y que ahora se me han acumulado, en un muro, de frente, y parapetado ante mí:

     - ¿Y hay algo de mí en él (pues fui yo su artífice)? Todo, todos mi errores, y esa tediez de cada día, ese lamento inexplicable, esa congoja mentirosa, todo lo que arrojé, como ya dije antes, delante de mí, al paso.


     También puede ser que, llegado el momento, nos paremos, con los ojos marchitos y las manos ásperas, y veamos absortos que el camino que seguíamos era otro, que llegado a un punto, como las hendíduras de la imagen que corona mis palabras, el camino, era otro. Vemos, juramos y perjuramos, y aún no podemos entender, no alcanzamos a comprender, que ha pasado:

     - Ha pasado el tiempo, amigo mío.
     - ¿Nada más?
     - No, solo eso, ¿te parece poco?


     Y enfrentamos decisiones, continuamente, y cuando se encuentran es fácil pronosticar el resultado, aunque nunca lo aceptamos, o por lo menos no si no es regañadientes, y con el ceño fruncido. Es curioso, como somos, es hasta cierto punto hilarante, si no fuese también, y rimamente, preocupante; pues la verdad, es que podemos caminar en una dirección, y luego en otra, e incluso desandar lo que antes eran caminos y ahora senderos, o viceversa. Pero lo que no podemos olvidar:

     - ¡Lo que no debemos olvidar! Es que el tiempo para recorrer todos y cada uno de ellos es limitado, y llamado, una vida.


     Y ahora di, por ti, por mí, y para dar significado a estas últimas palabras:

     - ¡Quiero que mi vida me pertenezca!

     - Pues comienza andar, sin mirar atrás, salvo que sea para sonreir, y animarme a seguirte.


     Rimamente: Creativa licencia lingüística del autor, es decir yo, con la que se ha querido expresar que una palabra (preocupante) toma la cualidad fonética de otra (hilarante), mediante la advervialización del verbo «Rimar».
 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Moderación de comentarios:

1º, Los comentarios deberán de estar redactados de una manera correcta, formal, y legible, ortográfica y gramaticalmente, con el único fin de promocionar el «buen uso del lenguaje escrito en internet», que hoy por hoy «poco es tenido en cuenta».

2º, No se aceptarán comentarios insulsos, denigrantes, o simples adulaciones hacia el autor y su obra. Pudiendo sí ser sencillas opiniones, o críticas constructivas y bienintencionadas, sobre el contenido de la entrada.

3º, Los comentarios no aparecerán publicados de manera instantánea, debido a la propia moderación de estos.

Gracias por la comprensión, y perdone las molestias.

Un saludo.