Acerca de mí


     B i o f o t o g r a f í a :

     Curiosa formación tuve, por curiosa, no por formación. Tal que con mi primera cámara prestada de mi hermano mayor, una Zenit 11, fui descubriendo la belleza mecánica que se dá en los engranajes de un obturador, su sonido, al pulsarlo. Basta, pesada, y poco luminosa, pero con una óptica más que aceptable. O por lo menos lo suficiente, como para arrancar de la realidad trozos hermosos, de esta, que se presentaban ante mis ojos.

     Experimentaba, y «tiraba» carretes en fotos más malas que buenas, y aunque a día de hoy disponga de tales, y aún pocas en mi haber, es mi mirada la que ganó, y no mis fotos. Pues aprendió, aprendí, a discernir entre luz y sombra, colores, matices, y texturas.

     Podría comentar que cursé un mes de aprendizaje, y esa ha sido mi real formación, con Ramón Cela Lopéz, insigne fotógrafo costumbrista de El Bierzo, por el que tengo cariño. Y más nada, todo lo demás se lo debo al aire.

     Quiero decir, también, que ahora me peleo con mi actual cámara, una Olympus E-500, la cual me recuerda a la vieja; pues comparte con ella defectos y quejas. Aunque eso hace preguntarme si no seré yo el tarado, el defectuoso que pone su ojo en las entrañas de estas. Y que si a través de ellas, sus ojos, mis ojos, solo se han vuelto un poco más vizcos.

 
Y yo, tan autodidacta como sujeto pasivo de la desidia, es decir, vago. Con gallarda valentía en la palabra impresa, y falta de coraje en la oral.

     Comenzando proyectos para nunca terminarlos, y sin ser poético, con mi talón de Aquiles en la continuidad de los mismos. Intento aunar cualidades, o formas de ser en mí aprovechables, para poder alcanzar así un cariz de originalidad. Fotografía, poesía, verborrea, me definen tan bien, junto con mis defectos, que no intentar expresarlos conjúntamente sería una aberración para mí mismo.

     Creo que que voy bien encaminado, y que tengo metas realistas, que no pido tanto. Sólo, llegar hasta el máximo de personas posible, aunque eso signifique estar igual de expuesto tanto a buenas como a malas críticas. Pero es que tampoco busco cumplidos complacientes, al igual que observaciones condescendientes, o que estén fuera de lugar.


     «Y entiéndase yo, como tú».